La granja de avestruces de Dakhla: una visita insólita en el desierto
Entre la laguna, las playas y el kitesurf, Dakhla esconde una atracción insólita que pocos visitantes esperan encontrar: una granja de avestruces. Situada a unos 8-10 km al norte de la ciudad, en la región de Taourta, cumple tres funciones a la vez: es una explotación agrícola en activo, un centro educativo y un pequeño lugar de interés turístico. Es una buena opción para las familias o para todos aquellos que busquen una alternativa a los deportes acuáticos habituales.
- Excursión en catamarán por Dajla Desde 109 €
- Excursión por las Dunas Blancas de Dakhla 4x4Desde 149 €
- Dakhla Excursión a caballoDesde 59 €
Lo que vas a descubrir
Avestruces en semilibertad: Las aves están separadas por edades. Los adultos viven en grandes recintos abiertos, mientras que los más jóvenes se mantienen en zonas más protegidas, a veces descritas como recintos tipo invernadero que los protegen del viento y de las variaciones de temperatura.
Animales verdaderamente imponentes: Las avestruces miden entre 2 y 3 metros de altura. Son las aves vivas más grandes del planeta y, como la mayoría de la gente sabe, aunque pocos han podido comprobarlo de cerca, no pueden volar. Estar a pocos metros de una avestruz es el principal atractivo de la visita.
La granja vista de cerca: Dependiendo de la estación, podrás observar a las aves alimentándose, reproduciéndose, incubando o cuidando de sus polluelos recién nacidos. El personal te explicará las diferencias entre machos, hembras y juveniles, que son fáciles de distinguir una vez que te hayan enseñado en qué fijarte.
Un clima que les conviene: El clima desértico, seco y templado de Dakhla se considera especialmente adecuado para esta especie, lo que explica en parte la perdurabilidad de la granja.
¿Cuál es el tamaño de la granja de avestruces?
Las cifras publicadas varían considerablemente. Algunas fuentes mencionan unas 200 aves, otras entre 460 y 500. Esta diferencia no supone necesariamente una contradicción: el número de ejemplares varía en función de los nacimientos, las ventas y la época del año en la que se realizó el recuento. Cabe esperar que la cabaña en activo se cuente por cientos, más que por un número fijo.
Al parecer, la explotación se creó en 2005 y no se gestiona únicamente para recibir visitantes. Las avestruces se crían con fines comerciales para obtener su carne, sus plumas y su piel. La actividad turística se desarrolló posteriormente, en gran parte porque este tipo de explotación sigue siendo poco común en las provincias del sur de Marruecos.
¿Qué puedes esperar una vez allí?
Ten unas expectativas realistas: se trata de una granja, no de un zoológico acondicionado. No hay instalaciones turísticas cuidadas, ni largos senderos, ni señalización elaborada. El interés radica en observar a las aves de cerca en un entorno desértico al aire libre, hacer algunas fotos y descubrir un tipo de cría poco habitual.
La mayoría de las visitas son breves. Por lo general, bastan entre 30 minutos y una hora. Esto permite integrarla fácilmente en una excursión de medio día en coche, con un conductor o un guía. Los operadores turísticos locales a veces ofrecen paquetes combinados con Dragon Island u otras excursiones por la laguna, lo cual es la solución más práctica.
¿Realmente merece la pena?
Sí, si te gusta la fotografía de fauna o las experiencias locales insólitas, y sobre todo si viajas con niños. Es una auténtica curiosidad y un cambio de ritmo.
Dicho esto, no sustituye a las principales atracciones de Dakhla. La laguna, la Duna Blanca y una excursión a la Isla del Dragón siguen siendo visitas imprescindibles. Considera la granja de avestruces como un complemento agradable a un itinerario más largo, más que como un destino en sí mismo.

